domingo, 8 de septiembre de 2013
Shelly pornostar
- Cómete los cereales, Marta. No te lo pienso repetir.
- No tengo hambre...
- Me da igual que no tengas hambre. Tienes que desayunar y vamos a llegar tarde. No me hagas enfadar. Termina de desayunar de una vez y lávate los dientes, hazme el favor.
La mirada azul de Marta se perdía en el constante ir y venir de la cuchara dentro del tazón de desayuno de loza. Tenía demasiado sueño como para comer nada. Fuera aún era de noche, hacía frío y ella quería seguir acostada en su cama blanda, entre aquellas sábanas rosas que olían a fresa y a golosinas.
No debían haber pasado más de cinco minutos cuando, de pronto, le retiraron el tazón de delante y la arrastraron al baño. Se vio a sí misma en el espejo, con el cepillo de dientes en una mano. Se cepilló los dientes lentamente, sin energía, mientras su madre se recogía el cabello en una coleta. Nunca se maquillaba, su madre. No era como las otras madres de la escuela, que tomaban café juntas después de dejar a sus compañeros en la puerta del colegio. Ella siempre se marchaba muy deprisa porque tenía que trabajar. Trabajaba todo el día para que a ella no le faltase de nada. Marta era una niña, pero era consciente de esto.
- Marta, por favor, date prisa. Todos los días igual... No vas a quedarte más a ver la tele hasta tan tarde. Luego no hay quien tire de ti por las mañanas.
Escupió la pasta de dientes y fue al dormitorio a ponerse la cazadora, aquélla de color azul oscuro que le había regalado su abuela por Navidad. Cogió la mochila, que estaba tirada en el suelo debajo del escritorio blanco. Su madre le ayudó a ponérsela y poco menos que la arrastró a la puerta de la entrada mientras iba apagando luces y cerrando puertas a su paso.
En el coche siempre le entraban más ganas de dormir, aunque no le daba tiempo, porque la escuela estaba a tan sólo diez minutos de casa. Además, su madre siempre ponía la radio demasiado alta. Qué sueño tenía. Lo último que le apetecía era empezar aquel miércoles oscuro escuchando a la señora Fay hablar de sus ecuaciones de primer grado. No le gustaban nada las matemáticas y tampoco le gustaban las mañanas, así que la combinación era de lo menos apetecible.
- Venga, -dijo su madre- luego vendré a buscarte y te llevaré a merendar. Ahora tira a clase. Corre que te cierran las puertas.
Marta sintió el ruidoso beso de su madre en la mejilla, así como el frío fuera del coche, la noche matinal y la pereza más absoluta. Luego vio el vehículo alejarse y se dio la vuelta para entrar en clase, pues no le quedaba otra alternativa.
...
Se hacía llamar Shelly. Tenía el pelo largo y rubio, pero natural. Los ojos eran preciosos, aunque con aquel cuerpo escultural, digno de una diosa griega, pocos la miraban a los ojos. Era algo pecosa y, a pesar de sus treinta y dos años y de sus pechos operados, conservaba un aspecto casi adolescente.
Marc Cooper la había llamado la semana anterior para que fuese a firmar los papeles del nuevo trabajo. Cada vez trabajaba más y cobraba menos. Había mucha demanda de mujeres de su edad, especialmente en su género, pero las de veinte seguían llevándose el primer premio. Necesitaba el dinero para pagar el alquiler, las facturas, la comida y la educación de su hija. Firmó el nuevo contrato y fue a hacerse las pruebas médicas. Si todo iba bien, el rodaje empezaría en diez días. Ya había rodado más de doscientas películas, muchas de ellas con la misma productora, y conocía a casi todos los actores con los que compartiría planos. Quien más y quien menos ya había eyaculado en algún lugar de su cuerpo en alguna ocasión.
El ginecólogo le tomó muestras de flujo vaginal, de sangre y de orina. Le palpó los senos y examinó su interior con un espéculo. El instrumento estaba tan frío que, al introducirse en su vagina, le provocó una contracción involuntaria. La exploración fue bastante rápida. El médico le dijo que le enviaría los resultados en dos días.
...
Todos hablan de Shelly Lamour. Es un tema candente y aparece en los periódicos. Su fama es mundial, ha rodado muchas películas en Europa, con los grandes del género. La reina del porno duro, del fetish, del sexo anal. En la última convención, celebrada en Los Angeles, fue premiada por su trabajo en la película Big Gang Bang.
...
- Siéntese, por favor.
- Pensaba que me enviaría los análisis a casa.
- Me temo que la cosa es demasiado seria como para poder explicarle por teléfono.
El doctor se sentó, carraspeó y cogió los papeles que había sobre la mesa. Shelly se sentó, nerviosa.
...
Todo el mundo habla de Shelly por televisión. Algunos se sorprenden y otros no. Algunos culpan a la industria del cine porno. Otros culpan a la propia Shelly. Hay quien cree que sus padres no supieron darle una buena educación. Se habla de SIDA. Un médico alerta por la radio de los peligros del sexo anal. Un predicador de Omaha asegura que es un castigo divino, que Dios no permite la promiscuidad ni los vicios. Que la sodomía es un pecado horrible. Que Shelly está en el infierno.
...
A Marta no le gustan las matemáticas. Le gustan las manualidades. Le gusta correr en el recreo con sus amigos. Le gusta la música. Su madre trabaja duro para que ella tenga de todo. Su abuela también se preocupa por ella. Y ella quiere mucho a su abuela, y a su madre.
...
Marta ya no es Marta. Esta madrugada ha muerto de sífilis en un hospital de Santa Rosa a la edad de treinta y cinco. A su hija sí le gustan las matemáticas.
martes, 20 de agosto de 2013
Poesía de saldo para idiotas sin remedio
Siempre es diferente hasta que empieza a ser igual.
Te das cuenta cuando te llega el olor a podrido de las mentiras y las promesas incumplidas.
Se ofende el ofensor,
se esconde el valiente,
se atreve el temeroso.
Te piden lo que no te han dado
ni les pertenece.
Te dan lo que ni quieres ni has pedido.
Un, dos, tres.
Donde dije digo, digo Diego,
y mañana será otro día.
Aquí no ha pasado nada.
O sí.
Pero lo mismo da.
Mírate al espejo, que otra vez tienes cara de tonta.
Si es cierto que hay una horma para cada zapato,
voilà, ahí estaba.
Qué manera tan perfecta de encajar,
mirada sibilina,
simetría de lo absurdo,
dientes blancos,
mente perversa.
¿De dónde salen semejantes ejemplares,
que arden tibios y conversan a empujones?
No recuerdo cuándo pedí a las moiras semejante destino,
si yo no sé coser.
No tengo principios,
ni me importan los demás.
Merezco los golpes que me dan.
Pim, pam, pum.
Los voy encajando y pienso
en cuán familiares me resultan algunos.
Tú, listillo, no estoy para tonterías,
deja un mensaje en el contestador,
si quieres.
Y tú, sí tú,
vuelve a tu presente, tápate los ojos y sigue caminando,
tranquilo, que no te caes.
Yo me bajo aquí mismo,
hago un transbordo de esos interminables
y me subo en el tren que vaya más lejos.
Mañana saco la basura,
me lavo las manos y expío mis pecados,
a ver si es posible,
aunque sea a base de ginebra bendita.
Me daré con una piedra en los tobillos y repetiré,
como el cuervo de Poe, "Nunca más".
Que ya, ya lo sé,
que en menos que canta un gallo
estoy otra vez maldiciendo los impulsos,
los instintos,
el olor de la caza,
mis ideas descabelladas.
Hasta entonces, bienvenida soledad,
otra vez.
sábado, 20 de julio de 2013
Palabras para ti
- Hablas y no te entiendo.
- Eso es porque escuchas lo que digo cuando deberías escuchar lo que no digo.
- ¿Cómo hago eso?
- Debes empezar por comprender el valor de la palabra.
- Sé bien qué es una palabra.
- Lo sabes pero no lo comprendes. La palabra va más allá de grafías y fonemas. La palabra no se lee ni se escucha, se entiende.
- ¿Debo leerte la mente?
- No. A no ser que sepas cómo hacerlo. Yo desde luego no sé.
- ¿Entonces?
- Debes comprender antes de descifrar.
- Odio cuando me sueltas estos rollos de señorita lingüista.
- En realidad no me odias. Tampoco odias lo que digo. Simplemente no lo entiendes. Verás.
Ella tiene tres versiones.
- ¿Quién es ella?
- Si me interrumpes, no puedo explicártelo.
- Disculpa.
- Bien.
Ella tiene tres versiones. Es un alma sencilla, que no simple. Abre sus ojos y ves la verdad entre vetas verdes y grises. Ves el agua que tintinea bajo el sol. Es pura, pero es líquida.
- ¿Cómo puede alguien ser líquido?
- No siendo sólido ni gaseoso, imagino. Escucha y comprenderás.
- Perdón.
- Bien.
Ella es también aérea algunas veces, en su ensueño. Tiene un corazón oscilante, como un péndulo. Habla desde el fondo, pero con toda la forma. Te envuelve con el color de su voz.
- ¿Cómo es eso posible?
- Simplemente lo es. Veo que aún no comprendes la esencia de la palabra.
Su tercera versión es amor.
- "Amor" no es un adjetivo.
- Claro que sí. Los adjetivos no son palabras, sólo son etiquetas arbitrarias.
- No te entiendo.
Ella tiene una versión amor, la que rige su camino. Es un camino muy difícil, a pesar de lo hermoso de todas las cosas que son amor. ¿Sabes por qué o sigues sin comprender?
- ¿Cómo puedo comprender a alguien a quién no conozco?
- ¿Sabes? Eso mismo pensé yo cuando la vi.
martes, 9 de julio de 2013
¿Te gusta mi blog? ¡Sígueme!
Si ya lees las tonterías varias que de vez en cuando publico en este blog, te habrás dado cuenta de que no hay publicidad, de que leer y comentar las entradas son opciones abiertas, públicas y gratuitas y de que no hay censura. Seguir el blog también es gratis. Yo no gano dinero con mi blog. No es ese mi objetivo. Simplemente soy feliz cuando sé que hay gente que lee lo que escribo. Soy inmensamente feliz cuando alguien comenta mis entradas. Soy la mujer más feliz del mundo cuando las críticas son positivas. No obstante, sí que me haría ilusión ver por mi blog las caras de tanta gente que me ha dicho "Oye, me gusta lo que escribes", "¿Cuándo publicas el siguiente capítulo?", "Me ha encantado el relato", etc. Llámame infantil, pero me haría gracia saber que estás ahí, que comentas las entradas de vez en cuando (también me gusta que lo hagas en Facebook cuando las publico en mi muro)... Algunas personas me han dicho que es complicado hacerse miembro del blog y les doy la razón, no es muy intuitivo, cosas de blogger. Por eso, si tienes dos minutos y quieres alegrarme el día, sigue los siguientes pasos y serás parte del extraño mundo de Klara Montag, quien, al parecer, es algo insegura y está falta de amor. ¡Gracias y un abrazo a tod@s!
PASO 1: Junto a las caras y los nombres de los miembros del blog, en la parte superior izquierda de la página principal, hay dos cuadraditos azules muy pequeños. Pincha con el ratón sobre los cuadraditos azules.
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¿No era tan difícil, no? Ahora seré un poco más feliz, pero como soy insaciable, seguro que pronto necesito otras cosas. Por último, recuerda que también puedes suscribirte a las entradas del blog (página principal junto a la foto de Klara Montag, arriba a la izquierda), de manera que cada vez que publique algo, te llegará un mensaje a tu correo, y así no te perderás ninguna de mis joyas literarias. ¡Gracias por tus cinco minutos!
martes, 2 de julio de 2013
Naranjas de la China: Verdades y mentiras sobre la República Popular (segunda parte)
En la entrada correspondiente a la primera parte de este listado mencioné algunos tópicos acerca de la vida en China y la cultura y forma de vida de sus habitantes. Con esta segunda entrada, quisiera cerrar el listado. Recordad que lo que vais a leer está fundamentado en mi opinión personal tras casi diez meses viviendo en una pequeña ciudad de China. No es la verdad absoluta ni pretendo demostrar nada, simplemente es un modo de hacer balance de lo vivido en estos últimos meses tan lejos de casa y en un entorno tan diferente.
13. LOS CHINOS SON TODOS IGUALES, PERO SE DISTINGUEN FÁCILMENTE DE JAPONESES O COREANOS: MENTIRA
Cuando entré por primera vez en un aula y vi sesenta alumnos chinos allí mirándome, pensé "No sé cómo c... voy a diferenciarlos". Pues bien, al cabo de un mes o dos ya diferenciaba todas las caras y con un poco más de tiempo me aprendí los nombres como pude. No son todos iguales, obviamente. Ni las caras, ni los cuerpos, ni los peinados... ni siquiera los ojos. Por otra parte, me hace gracia cuando algún conocido dice cosas como "Las chinas no me gustan, pero las japonesas sí". Eso es como decir que las alemanas y las austríacas son tan distintas que las podéis distinguir. No os lo creéis ni vosotros. Cuando llegué a China, mi jefe, que es de Singapur aunque de etnia china me reconoció que ni siquiera entre ellos se distinguen, que es casi imposible saber si alguien es chino, japonés o coreano a no ser que vaya vestido de algún modo concreto (los japoneses y coreanos son más extravagantes) o hasta que abre la boca para hablar. Así que si un chino no puede distinguir a los suyos de los vecinos, ¿qué os hace pensar, almas de cántaro, que vosotros sí? Es cierto que en algunas zonas de China, los rasgos son muy característicos, pero hablamos de rincones cerca de Mongolia y Rusia o de zonas rurales apartadas. El chino "común", por llamarlo de algún modo, es casi imposible de distinguir de un japonés. A las pruebas me remito. Si habéis visto la película Memorias de una Geisha, supongo que sabréis que dos de las actrices principales son chinas (aunque hagan de japonesas) y que hay otra que es de Malasia. Con eso lo digo todo. Además, en más de una ocasión, yo misma he pasado por ser china de no-sé-qué-provincia... Es lo que tiene llevar el pelo liso y tener los ojos pequeños...14. LOS CHINOS ODIAN TODO LO QUE HUELA A JAPONÉS: VERDAD
Verdad como un templo. Y hay motivos. Históricamente, los japoneses han tenido siempre la sana costumbre de ir por ahí invadiendo países (no sólo China, sino también Corea, Filipinas, Tailandia, Malasia, Birmania...). Así es difícil hacer amigos. Yo siempre digo que Japón es en Asia lo que Alemania es en Europa, siempre tocando los huevos en el terreno militar y llevando la batuta en lo económico. Además son más guapos, limpios, nobles y civilizados a ojos de los occidentales. Lo japonés tiene siempre más prestigio que lo chino. Los chinos saben de esto, saben que en occidente preferimos a los nipones. Por si fuese poco, Japón es un país orgulloso de ser un símbolo capitalista, y China es un país ¿comunista? De esto mejor hablo más tarde. La cuestión es que, entre las sucesivas guerras e invasiones (por un país que encima es más pequeño), el prestigio de lo japonés en el mundo y que, hasta no hace mucho, la estela económica a seguir también era la japonesa (aunque ahí las cosas sí han cambiado...), pues vamos, que los chinos no tragan a los japoneses. Hablo en general. Algún chino que otro he encontrado que admira lo japonés (o que incluso habla japonés), pero pocos. Los chinos quieren a los japoneses tanto como los ingleses a los franceses... quizá menos, incluso. No es raro escuchar a la gente joven echar pestes de Japón y decir que algún día pagarán por sus pecados... Cuando les preguntas por qué no superar ya ese odio, te contestan que Japón sigue tocando los huevos, boicoteando a China, invadiendo islas de vez en cuando y que nunca han pedido perdón por masacres como la de Nanjing, entre otras razones de peso para odiar al país del sol naciente.15. LOS CHINOS BEBEN MUCHO ALCOHOL: VERDAD A MEDIAS
Los chinos relacionan la ingesta de alcohol con ciertas convenciones sociales. Beben como cosacos cuando quieren agasajar a un invitado, cuando hay que cerrar algún trato o negocio importante y cuando hay alguna celebración. Además, beben licores chinos de alta graduación y las cervezas chinas, aunque suaves, vienen en "botellines" de 600 mililitros. En una cena, nunca rechacéis un brindis ni pongáis mala cara si os sirven más alcohol aunque no queráis beberlo. Además no se puede beber si no brindas con alguien.Sin embargo, en su vida diaria no tienen costumbre de beber alcohol, como hacemos nosotros, que bebemos vino o cerveza con las comidas de manera normal. Ellos prefieren su agua caliente o té, o refrescos entre la gente joven que, por cierto, no acostumbra a beber alcohol hasta vomitar como pasa en occidente.
16. CHINA ES UN PAÍS COMUNISTA: VERDAD A MEDIAS
No os llevéis las manos a la cabeza. Sí, China es un país comunista. Al menos en la teoría. Hay algunos aspectos de la vida diaria que lo demuestran. Por ejemplo, el buen número de celebraciones patrióticas que tienen lugar cada año, con sus respectivos desfiles militares, claro. Además, hay una estricta censura que pretende controlar a los mil cuatrocientos millones de chinos que habitan el país. Como nadie quiere que un tweet o un evento de Facebook altere a la población y se líe parda, pues se controla internet, bloqueando páginas, fotografías, vídeos, redes sociales...y, por supuesto, el porno (aunque mi asistente china me dijo el otro día que la gente de mi barrio ve mucho porno...). Como profesora, en clase, no puedo hablar de religión ni de política. China es el país más maravilloso del mundo mundial. Y punto. No obstante, la ansiedad consumista y el despilfarro visible en cada rincón de la China urbana le hacen a uno olvidarse de que esto es un país comunista y del propio Mao, que, eso sí, tiene un retrato enorme en la plaza de Tiannanmen, donde, al parecer, nunca pasó nada.
17. LOS CHINOS VIVEN MUCHOS AÑOS: VERDAD A MEDIAS
En China es normal ver ancianos muy, pero que muy mayores, haciendo su vida diaria sin demasiados problemas. Aquí se respeta mucho a la gente mayor, así que lo de los asilos o las residencias de ancianos no es común. Muchos abuelos en España están hechos polvo con setenta años. Yo conozco una señora que vive en mi calle, tiene 98 años, va al mercado y sube cuatro pisos con la compra. Luego se baja a jugar al mahjong toda la tarde... Sin embargo, lo cierto es que las nuevas generaciones de chinos, a pesar de los avances médicos, tienen que soportar una vida con más estrés, comen peor y hacen menos ejercicio. Así que habrá que ver si estas nuevas generaciones serán tan longevas. La gente del campo, además, vive lejos de hospitales, dentistas... Por lo pronto, sólo Macao y Hong Kong (que son dos administraciones chinas, aunque independientes) están en la lista de los diez países más longevos del mundo. Actualmente, la esperanza de vida en el resto de China es bastante más baja que en España. 18. LOS CHINOS SON GENTE MUY ESPIRITUAL: VERDAD A MEDIAS
La religión tradicional china se rige por las bases del budismo, el sintoísmo, el taoísmo y el confucianismo. A los templos acude la gente mayor y... los turistas. La gente joven está menos ligada a la religión y a la espiritualidad que sus padres o abuelos. La meditación, el Tai Chi y otras disciplinas relacionadas siguen existiendo y podéis ver a gente practicarlas en los parques o plazas de las ciudades, pero es bastante obvio que la espiritualidad de la China ancestral se está perdiendo con la apertura de China al mundo global.19. CHINA ES UN PAÍS QUE NO SE PREOCUPA POR EL MEDIO AMBIENTE: VERDAD
A un chino no le vengas tú a hablar de reciclaje, ni de veganismo, ni de coches eléctricos o placas solares. Éste es el segundo país del mundo que más contamina. En algunos años será el primero. Aquí se fabrica de todo y para todo el mundo. Hay demasiados habitantes, demasiados coches, aparatos de aire acondicionado... La gente no separa los residuos (además no hay cómo hacerlo...) ni se preocupa de nada que tenga que ver con el crecimiento sostenible. Francamente, espero que se pongan las pilas con este tema, porque nos va el pellejo a todos...20. LOS CHINOS SÓLO PUEDEN TENER UN HIJO: VERDAD A MEDIAS
En 1978, el gobierno chino aprobó la Política de hijo único para controlar la superpoblación (una sexta parte de la población mundial vive aquí, casi cinco veces la población de EEUU en un territorio sólo un poco mayor). Lo que sucede es que, dado que el castigo por infringir esta ley es una multa, si quiero tener dos o más hijos, pago y andando. Además, dicen las malas lenguas que a la ley le quedan dos telediarios...21. EL CHINO ES UN IDIOMA MUY DIFÍCIL: VERDAD
Soy profesora de idiomas. Siempre me han gustado las lenguas extranjeras y he tenido cierta facilidad para aprender algunas. No obstante, y tras tantos meses en China, mi mandarín es, como poco... lamentable. En primer lugar, en China se hablan cientos de variedades dialectales. Dentro de la misma provincia hay diferentes hablas y a veces ni entre ellos se entienden. Para entenderse utilizan el putonghua o lengua estándar (mandarín). Hablamos de una lengua muy lejana de la nuestra en los mapas lingüísticos. No es italiano, o francés. La escritura es ideográfica (un caracter, una idea, no un sonido). No hay sílabas tónicas y átonas, es una lengua tonal (hay cuatro tonos distintos) por eso suena tan musical, como si cantasen. Así que no, no es fácil ni mucho menos. Yo he aprendido cuatro cosas (saludar, pedir permiso y por favor, dar las gracias, números, días de la semana, colores, etc) en diez meses. Es cierto que no pensaba quedarme otro año y que no he puesto mucho interés en aprender. Supongo que en vista de que me quedo, me tocará ponerme en serio con el zhonghuo, dicen que es el idioma del futuro...China no es un mal país, no toméis a mal mis reflexiones. China es un país con sus cosas buenas y malas, con su gente maja y borde. Una cultura distinta que a veces choca por lo curioso o divertido y otras veces por lo irritante. Yo recomiendo a todo el mundo venir a China de vacaciones, conocer este país tan interesante y sacar conclusiones propias. Vale la pena cruzarse medio planeta aunque sea sólo por dar un paseo por la Gran Muralla o comer unos dumplings en Shanghai. Yo, por mi parte, me quedo un año más, a ver si por fin aprendo chino...
*Por cierto, seguro que me dejo muchas más cosas relacionadas con los tópicos chinos... así que no descartéis una tercera parte...
viernes, 28 de junio de 2013
100 razones para ser feliz
Algunas veces, la vida es una mierda. Con esta aserción tan negativa inicio la redacción de una entrada fundamentalmente optimista, la entrada número cien de mi blog, que dicta mi presente a pesar de mi pasado y en la ignorancia de lo que esté por llegar.
Como decía, pues, la vida es a veces una partida difícil de jugar. Hay que apañarse con las cartas que a uno le tocan aunque, si bien es cierto que hay cosas frente a las que sólo podemos sentirnos frustrados o impotentes, la mayoría de las veces olvidamos que las piedras del camino las hemos colocado nosotros antes.
La gente se queja porque la vida es injusta. A su parecer, la vida sólo sería justa si a las buenas personas les sucediesen únicamente cosas buenas y las putadas quedasen reservadas para la mala gente. No sé si la vida es injusta. No creo poder valorar eso. He pensado eso muchas veces, imagino que como casi todos. No obstante, y si hago balance de los malos momentos por los que he pasado (la muerte de seres queridos, el abandono, los problemas económicos o personales...), extraigo dos conclusiones. La primera es que no son desgracias exclusivamente mías. No soy la única persona del mundo que ha visto morir a un ser querido, o sufrir por alguna horrible enfermedad. Tampoco es exclusivamente mío el sufrimiento familiar causado por disputas o separaciones, ni el vacío personal que a todos nos abruma cuando fracasamos en nuestros objetivos. No soy la única persona en la tierra a la que han abandonado, traicionado, engañado o decepcionado.
Seguramente sería muy difícil encontrar a alguien que, pasados los treinta, no haya visto estas películas. La segunda conclusión es que, a veces, nuestro egocentrismo nos ciega. De repente sacamos un día la cabeza por la ventana y vemos violaciones, mutilaciones, guerras, hambre y otras cosas horribles de las que quizás nos hemos librado en la lotería de la vida. Así pues, basta de quejarse.
La vida puede no habernos repartido las mejores cartas, pero aun así podemos jugar la partida, podemos marcarnos un farol si es necesario, robar nuevas cartas o, si perdemos la partida, barajar y empezar de nuevo. No me tachéis de optimista, por favor. Eso iría en contra de mi propia esencia sarcástica. Sin embargo, sí podría dar cien razones para ser feliz. Pero no, no voy a hacerlo, porque soy perezosa y sería un aburrimiento leerla. Escríbelas tú, si quieres. Simplemente diré que esas razones son, todas ellas, egoístas, porque la felicidad es el sentimiento más egoísta de todos y, como en nuestra sociedad está mal visto el egoísmo, parece que también lo está la felicidad.
¿Cómo saber si eres feliz? Es fácil... Eres feliz si, cuando piensas en tu vida, te sientes satisfecho con tus logros aunque al mismo tiempo te plantees nuevos proyectos. Eres feliz si el tiempo pasa deprisa. Eres feliz cuando la sonrisa sale sola, cuando eres más valiente que conservador y te quieres más. El día en que dediques a mirar atrás más tiempo del que dedicas a mirar adelante, preocúpate, estás dejando de ser feliz.
Aprende de lo malo, llora cuando estés triste, cambia las cosas que no te gustan, rodéate de buena gente, aprende a estar solo y construye tu vida. Nadie dice que sea fácil, pero vale la pena.
jueves, 20 de junio de 2013
El pabellón Kraepelin
- ¿Cómo se encuentra?
- Estoy bien.
- ¿Tiene frío? ¿Quiere que le traigan una manta?
- No tengo frío. Estoy bien.
- Está usted temblando.
- No tiemblo porque tenga frío.
Di un sorbo a mi vaso de agua, simétricamente dispuesto sobre la mesa metálica, junto al sillón en el que me hallaba sentado. Revisé mis notas. En realidad, se trataba de un gesto mecánico e inconsciente.
- Veamos. ¿Podría decirme su nombre?
- Me llamo Karl Oehler.
Lo miré fijamente. Permaneció impasible.
- ¿Qué edad tiene?
- Tengo treinta y dos años. No. Tengo treinta y tres.
- De acuerdo. Treinta y tres, entonces. Y bien, dígame... ¿cuándo tuvieron lugar los hechos que nos conciernen?
- Se refiere al incidente.
- Sí. A eso me refiero. ¿Cuándo sucedió?
- Creo que fue hace dos años y medio.
- ¿Cree?
- No. Estoy seguro. Fue en noviembre. Era de noche.
No me miraba a los ojos cuando hablaba. Tampoco cuando yo preguntaba. No miraba al suelo. Era como si mirase a través de mi cuerpo y de la ventana que tenía detrás. Su mirada se perdía en un horizonte virtual. Proseguí.
- ¿Podría explicar detalladamente lo sucedido aquella noche de noviembre?
- Sí.
Se quedó callado unos segundos. Seguía temblando.
- ¿Y bien?
No respondió. Le di algo más de tiempo. No debieron pasar más que unos pocos segundos, pero se hicieron eternos.
- Yo tenía guardia esa noche.
- ¿Cuántas personas había con usted?
- Solamente Grisel.
Volvió a callar.
- Prosiga, por favor.
- Me tocaba la ronda de las dos. Había una ronda cada hora y nos íbamos turnando. Me tocaba la ronda de las dos.
- ¿Cómo funciona la ronda?
- Teníamos que pasar por todos los pabellones del ala este. Esa era nuestra zona. El ala este. Había que pasar por todos los pabellones y por todas las celdas.
- ¿Hacían eso cada hora?
- Sí. Sí, porque era el ala este. Usted no sabe nada del ala este, no sabe nada. ¡Nada!
- No se altere, por favor. Relájese.
- Estoy relajado.
- Continúe, por favor. ¿Qué más hay que hacer durante la ronda?
- Hay que dar el okey.
- ¿A qué se refiere?
- A que hay que informar de que todo está bien. Todo bien.
- ¿Cómo hace eso? ¿Por radio?
- Sí. Sí, por radio. Por radio.
- Bien. Y, dígame ¿qué sucedió durante su ronda?
- Hubo un incidente. Hubo un incidente en el pabellón Kraepelin.
- ¿Qué es el pabellón Kraepelin?
- Es un pabellón. Donde duermen las bestias.
- ¿Las bestias?
- Sí. Había uno que comía personas. Lo llamaban Menschenfresser. El que come personas. Había otro que lloraba todo el tiempo. Se llamaba Waas. Decían que se había follado a su madre.
Le entró la risa. Se reía a carcajadas, sin control.
- Se había follado... ¡a su madre! ¡Pero la madre no se movía!
Siguió riendo un buen rato.
- Por favor, cálmese.
Se paró en seco un segundo. Luego empezó a balancearse sobre la silla.
- ¿Se encuentra bien?
- Estoy bien.
- De acuerdo. ¿Qué incidente tuvo lugar en el pabellón Kraepelin?
- Había una mujer. Estaba apoyada contra la pared, sentada en su cama. Le dio un ataque. Empezó a revolverse y a dar patadas. Chillaba muy fuerte. Decía que se estaba quemando. Puta loca de mierda.
- ¿Qué hizo usted?
- Llamé a Grisel y me dijo que vendría con un celador. Me dijo que me esperase. Me dijo que me esperase...
- ¿No hizo caso a Grisel?
- No hice caso, no. No. La mujer gritaba mucho, se había mordido la lengua y tenía las tetas llenas de sangre.
Ahora los temblores eran tan fuertes que pensé que se haría daño.
- Entré rápido para atarla con las correas.
- ¿No es peligroso hacer eso sin ayuda?
- Era una mujer pequeña. No debía pesar más de cincuenta quilos.
- No ha contestado a mi pregunta.
- Sí, es peligroso. Es peligroso, listillo de mierda. ¡De mierda!
- Cálmese.
Hizo una burlesca imitación de mi voz.
- "Cálmese"... "Cálmese"...
- Por favor, prosiga.
- Puta loca. Me saltó encima. Creí que iba a violarme. ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta!
- ¡Haga el favor de calmarse!
Me levanté y miré al enfermero. Él se dio cuenta. Se calmó y volví a sentarme.
- Me tiró al suelo. Se le caían las babas encima de mí. Se le salían los ojos. Se le caían las babas. Se le salían los ojos. Me puso el antebrazo sobre la garganta.
- ¿Trató de estrangularle?
- Sí, listillo, sí. Me apretó fuerte y yo noté que se me hinchaba la lengua. Parecía que iba a explotar. Y... ¡Bumba! ¡Bumba! Me sonaba la sangre en los oídos. ¡Loca de mierdaaaaaaaaaaa!
- Si no se calma...
- Me calmo, me calmo, me calmo... Ya me calmo.
- ¿Qué pasó entonces?
- Le di un rodillazo en el coño.
- ¿Y bien?
- Yo creo que le gustó. Gimió de gusto.
- ¿Dejó de apretarle la garganta?
- No. Me arrancó un trozo de nariz.
- ...
Me toqué la nariz.
- Apareció la zorra de Grisel con el celador. Me sacaron a la puta de encima. Cuando me levanté, le pegué una patada en la boca.
- ¿Por qué lo hizo?
- Me apeteció. Me faltaba un cacho de nariz, listillo.
- Así que se salvó por los pelos...
Le salió una risilla estúpida, que acompañó de un gesto infantil, como si acabase de hacer una travesura.
- Sí.
- Bien. Es todo por hoy.
- "Es todo por hoy".-se burló.
Me levanté del sillón. Hice un gesto al enfermero para que se lo llevase. Seguía temblando bajo la camisa cuando lo sacaron fuera.
Revisé mis papeles y anoté:
"Interno 812. Hansen. Sesión nueve del dieciséis de noviembre. No muestra signos de mejoría. No muestra signos de empatía. Muestra signos de delirio paranoide. Muestra temblores. Muestra cambios de humor repentino. Muestra violencia verbal. Doctor Karl Oehler."
domingo, 16 de junio de 2013
A golpes
Si podía con aquello, podría con cualquier cosa. No quería fintar a la vida, aun viéndola venir, quería enfrentarla. Al menos así, si la derrota lo encontraba, podría presumir de haberla desafiado primero. Nunca había sido un cobarde y no iba a empezar a serlo ahora. Después de todo, ya no le quedaba mucho más que perder. Laura se había marchado hacía ya dos días, dejando tras de sí el silencio y un par de camisetas para lavar.
Todavía le quedaban unos minutos antes de salir. Carter le había soltado el rollo de siempre, un sermón que supuestamente debía motivarle. Le había dicho que estaba listo para aquello y que hiciese lo que sabía hacer. Que tuviese cuidado con el croché de Alvarado, porque así habían caído muchos antes que él. Jodido irlandés imbécil, como si eso importase. Aquel capullo pensaba que la única razón por la que iba a pelear con un coleccionista de nocauts eran los trescientos dólares que pensaba pagarle. Pero claro, qué mierda iba a saber él, si hacía siglos que ni pisaba una lona ni sentía aquel calor en el espinazo, aquella falta de control bajo control. Al final, lo único que importaba era el instinto. Si podías sentir el sabor de la sangre en la boca, aún estabas vivo.
Se miró los nudillos vendados. Luego alzó la vista para volver a mirar el reloj. El tiempo era maleable como un chicle que se estira, se encoge, recupera la forma. Un minuto arriba, una eternidad en el hoyo. Su minuto más largo, el de hacía tres noches, cuando la vio desnuda de cintura para abajo y enroscada como una serpiente, mientras la embestían contra la pared. Cualquiera hubiese imaginado una escena de violencia, de ésas a las que estaba tan acostumbrado. La cara de ella, sin embargo, no se leía de tal modo, con las manos ávidas y la columna descoyuntándose a cada ida y venida. Aún oía los gemidos sordos, glotales, y el sonido de su cuerpo impactar rítmicamente en los ladrillos de la casa que ambos habían comprado cuando no perder los dientes en un combate era su única preocupación.
Carter entró, interrumpiendo sus pensamientos.
- Venga, joder, que te están esperando.
Se puso el protector y los guantes. Se calzó la bata gris y salió al pasillo de luz tintineante, como el de un tanatorio o una carnicería, que bien podría haber sido la mezcla de aquel cóctel del que vivía. Alvarado llevaba un calzón rojo sobre la piel aceituna y tenía la mirada del cazador. No le daba miedo, ni siquiera estaba seguro de respetarlo. Mala cosa. No querer cazar te convierte siempre en presa.
En el cuadrilátero no se aplicaban las reglas de la vida, pero había reglas. No escuchó al árbitro abrir la veda, pero no le hizo falta, los ojos de Alvarado eran suficiente para saber que el baile empezaba. El tanteo duró poco, el primer swing le pilló desprevenido. Tampoco fue capaz de adivinar el siguiente, ni de prever un solo gancho. ¿Qué coño le sucedía? Escuchó de lejos la campana. Se sentó en la esquina, Carter le cerraba cortes al tiempo que voceaba órdenes que no comprendía. ¿Qué le pasaba al viejo y por qué hablaba en aquel idioma que era incapaz de entender?
Hora del segundo acto. Vamos, joder. Mira al maldito portorriqueño, se está riendo de ti en tu cara. Mira cómo salta cual bailarina delante de tus narices rotas. Vamos, dale. Clávale un directo a ese fanfarrón.
Alvarado sacudió la cabeza. Se sacudió el dolor. Lo miró con rabia desde detrás del guante izquierdo. Luego ya no hubo lucha. Allí solamente había un contendiente, el del calzón rojo fuego, que soltaba su repertorio de golpes como una danza coreografiada, mientras el mundo se desvanecía. Primero, con la pérdida del oído derecho. Luego, con dos dientes que bailaban dentro del protector. Y el ojo derecho, que se iba cerrando. Ni la campana podría salvarle ya del desastre.
¿Por qué le había hecho aquello? Desde sus años de instituto, habían estado juntos, felices de compartir vida y sueños. ¿Era por el sexo? Nunca se había quejado, es más, siempre había asegurado disfrutar mucho. ¿Por qué, entonces?
Otro uppercut, Laura contra la pared de ladrillo, Alvarado machacándole el hígado, otra campana.
¿Por qué no tirar la toalla? Mira lo que está haciendo contigo, te está matando.
No, ya estaba muerto por dentro, ya no era cazador, ni luchador, se había convertido en un puto saco.
Volvió a levantarse, presa de su extenuación, dio dos pasos. Alvarado se dejó ir con furia. Sintió crujir cada hueso de su mandíbula como piezas de un rosario que se desprenden al cortar el hilo. Pudo notar como los tendones de la mejilla se desgarraban como ropa vieja. Notó la sangre resbalar hasta el mentón y gotear desde ahí al abismo. Luego, un pitido agudo en el oído, un dolor punzante que atravesaba el cráneo de lado a lado. Se le fue la cabeza, se le fue el espíritu. Laura contra la pared de ladrillos y la lona contra la cara.
miércoles, 12 de junio de 2013
Naranjas de la China: Dragon Boat Festival (Festival del barco del dragón)
En el quinto día de la quinta luna del calendario chino se celebra el Dragon Boat Festival (Festival del barco del dragón). Se trata de una festividad tan importante que la comunidad china incluso la ha exportado a países como Estados Unidos o Canadá. Desde hace más de dos mil años, este festival conmemora al poeta Qu Yuan, quien apoyó la decisión de luchar contra el estado de Qin, por lo que fue exiliado. En ese momento, Qu Yuan comenzó a escribir multitud de poemas en los que demostraba el amor por su patria.
Al terminar de escribir su último y más famoso poema, "Huai Sha" ("Abrazando la arena"), Qu Yuan se suicidó lanzándose al río, pues no quería ver el destino que le esperaba a su país bajo el dominio Qin.
Los lugareños, afectados por la muerte del poeta, buscaron su cuerpo en el río, echando comida a los peces y otros animales para evitar que estos devorasen el cadáver de Qu Yuan. Con el tiempo, esta tradición se repitió a modo de homenaje y sigue realizándose a día de hoy. Como Qu Yuan murió el quinto día de la quinta luna (o mes) del calendario chino, se estableció esta fecha conmemorativa.
Hoy en día, las carreras de barcos de dragón (una especie de largas canoas) por el río son una de las atracciones de esta fiesta milenaria en muchas ciudades, no sólo en China, sino en otros países de Asia y del mundo.
También es típico comer zongzi (arroz glutinoso envuelto en hojas). Además, los chinos utilizan los saquitos de perfume y las tiras de seda para proteger a sus hijos de los malos espíritus y la enfermedad.
Desgraciadamente para mí, este año me he perdido la posibilidad de disfrutar del Dragon Boat Festival (lo más que voy a hacer es comer zongzi esta noche...), pero como soy una optimista y el año que viene ya no me pillará desprevenida, seguró que tendré mi segunda oportunidad.
lunes, 10 de junio de 2013
Breve reflexión sobre el orgullo
La gente a menudo habla del desamor, del dolor que se siente al ser rechazado o dejado por la persona que amamos. Se vierten toneladas de palabras para describir las horribles sensaciones que esto produce. Algunas expresiones van desde el corazón roto y el alma partida hasta la tristeza absoluta. Al final, todo se reduce al orgullo. El corazón es un órgano fuerte, pero el orgullo es fácilmente fracturable.
Lo curioso es que, generalmente, somos nosotros quienes arremetemos contra nuestro orgullo propio, lo machacamos sin piedad. Aun a sabiendas de que la otra persona no cederá, seguimos empeñados en despojarnos de nuestro amor propio a cabezazos si hace falta. Como los venados, yo pierdo mi orgullo y mis papeles a partes iguales, siendo siempre consciente de lo que estoy haciendo, a veces incluso disfrutando de mi propio masoquismo.
¿Quién no se ha puesto en evidencia alguna vez, enviando un mensaje que no debía enviar, arrastrándose para conseguir una mísera réplica? Entonces saboreas ese momento amargo, el de los minutos que pasan, y puedes sentir como el orgullo se marcha por el desagüe. Has perdido. Aun así, y como siempre nos queda algo de amor propio, por ínfima que sea la cantidad, estamos a tiempo de volver a hacerlo, de repetir nuestra acción irracional para vernos caer otra vez en la trampa de la vergüenza.
No me importa perder los papeles, siempre los acabo volviendo a encontrar, por ahí, guardados en algún cajón de mi sensatez. No me importa perder el orgullo, que regresa solo cuando, por fin, consigo que pierdas tú la partida.
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